lunes, 4 de febrero de 2013

Muñeca de porcelana

Era tarde, yo estaba de costumbre en la computadora, revisando los mensajes que llegaban a mi bandeja de entrada  rápidamente como cual can que corre por un hueso. De repente, el timbre de mi puerta sonó con el familiar "ding dong" que oía todo el tiempo. A las altas horas de la noche, quién podría ser?. No preste mucha importancia, ya que en los Sábados muchos chiquillos hacen bromas para molestar, hay gente en los bares que rodean el lugar y suele haber parejas caminando en las siempre activas calles de mi ciudad. Fui a abrir la puerta sin prisa, tenía sueño, los pies me temblaban por lo frío del clima y los parpados se me cerraban seguido. Cuando por fin abrí la puerta, solo me encontré con un paquete con una nota encima la en la cual solo se veían símbolos extraños, jeroglíficos.
Con la cara llena de saliva causada por la necesidad de dormir que invade a todos cuando es tarde, abrí el paquete acompañado de un bostezo. Dentro, vi una figura enrollada por tiras de goma y plásticos con los cuales cubren las cosas frágiles antes de ser entregadas a sus destinatarios.
Era una muñeca de porcelana cubierta con un vestido victoriano arreglado con piedras brillantes, perlas y listones. Sus ojos eran azul pálido y su piel blanca como la nieve invernal que ocurre los últimos meses del año. Era una muñeca preciosa, pero, en cierta manera su mirada se me hacía lúgubre, como si estuviese a punto de echarse a llorar, causó un pequeño escalofrío en mi columna. La puse en el tocador antiguo de madera marrón e hinchada que había en el pasillo, justo a un lado de la puerta que conecta a mi habitación.
Bostezando de nuevo, apague la computadora, la luz y la alarma de mi celular para por fin caer en un profundo sueño y no despertarme hasta la mañana del Domingo.
eran las 4 de la madrugada cuando algo golpeó el piso y me despertó del susto, podía seguir con la mirada la figura de una niña, pero mi cuerpo estaba paralizado, lo cual me impidió correr. Duré una hora despierta, empapada en mi sudor a causa del miedo,llorando, temblando y sin si quiera moverme acostada, sin poder hacer absolutamente nada, la figura de la niña estaba volteando hacia mi. Mis parpados no aguantaron mucho y empezaron a cubrir mis ojos hinchados por el llanto. Después de unos minutos, salte bruscamente abriendo mis ojos todo lo que podía, para mi buena suerte, la niña ya no estaba, fue una pesadilla.
Me recosté nuevamente en mi cama, pues aún era muy temprano, o relativamente tarde, pues no pude pegar el ojo en la mayor parte de la madrugada. Voltee mi cuerpo en la cama hacia el lado derecho, con mis ojos cerrados cuando sentí una respiración en mi cara. Era la maldita muñeca, la que había cogido del paquete. Ella me sonrió y no recuerdo nada después de eso. Al día siguiente me desperté en una habitación blanca, rodeada por  familiares y una vieja amiga. Ella me contó lo que sucedió.
Mi casa había sido incendiada y me encontraron desmayada en mi cama con rasguños de cuchillos. Dicen que fue un acto de vandalismo por una niña, porque después de llevarme al hospital, los bomberos vieron una figura corriendo lejos de mi casa.
Era la muñeca...